Portadores sanos de la verdad absoluta.

agosto 22, 2015 en Noticias

Abdico y declaro la República

Un comentario escrito por alguien que se creía portador sano de la verdad absoluta,

y que resultó ser un escueto comentario más triste que el mismo post.

 

El mundo actual va de prisa y la confusión es total.

Los banqueros se creen benefactores, los políticos se creen semidioses, los periodistas se creen escritores, en fin, en este mundo tan confuso, como dijo Umberto Eco: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes sólo hablaban en el bar después de un vaso de vino. Es la invasión de los necios”.

¡Vaya, tiene razón!

Yo, un caradura que se cree sociólogo, pienso que en las redes sociales hay miles de iluminados que opinan creyéndose portadores sanos de la verdad absoluta.

El otro día, por ejemplo, me topé con uno de esos comentarios.

El post era sobre una foto titulado: “Reglas de un padre hacia un chico que quiere salir con su hija”. Reglas tipo: búscate un abogado, te estaré vigilando, consigue un trabajo, o bobadas parecidas. A mi manera de ver el post era simpático, irónico, inofensivo; sin embargo no era así para una señora que saltó como leche hirviendo. El comentario en respuesta al post fue tajante: “¡A mí no me gusta! Creo que…”

Abro un paréntesis. Utilizar “creo” en lugar de “pienso”, es otra cosa que me pone enfermo. La gente se expresa muy mal hoy día, las palabras se utilizan al azar, porque suenan bonitas o hacen parecer intelectual. Pero esto es otro delirio. Cierro paréntesis.

El post decía: “¡A mí no me gusta! Creo que son reglas fascistas y sexistas y machistas de uno que no quiere que le hagan a su hija lo que él hace con las niñas de los otros! Habría que cortarle los güevos a los que hacen difusión de estas cosas.”

¡Ahí va la ostia pues!

Por qué tanto odio innecesario, por qué tanto rencor gratuito. Un comentario escrito por alguien que se creía “portador sano” de la verdad absoluta, un escueto comentario más fascista que el mismo post.

Ya ves. Las redes sociales pululan de gente así. De personas que se quejan porque el fútbol es un deporte que mueve millones mientras en África se muere de hambre, son los mismos que llenan los estadios cada domingo; y si gana su equipo los ves en la calle cantando ¡hemos ganado!

Algún día me explicarán qué han ganado, porque yo las pocas veces que he ido a un partido solamente he perdido el dinero de la entrada.

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