Homo Tecnológicus

julio 24, 2015 en escritor, escritor Barcelona, escritor Tarragona, Literatura, Noticias

Esta opinión está sometida a la ley de la relatividad. Puedes estar de acuerdo conmigo o no, según como lo leas.

 

Todo el mundo está deprimido, o dormido, o atontado. Nadie sabe cómo sacarse de encima esa pena diaria a la que se enfrenta, y por eso, para olvidar su situación de perdedor sin esperanza, juega al crazy farm, al farm town, o a algo parecido en el “Caralibro” (traducido libremente).

¡El Caralibro! ¡El invento más estúpido e inútil del nuevo milenio!

He visto de todo en él: niñatas que casi enseñan sus tetas, depravados que se las miran y babeando le dan al “me gusta”, necios disfrazados de sabios, algún sabio disfrazado de necio, alguna buena noticia, muchos fachas, muchos ladrones de ideas. No he visto ninguna buena idea. He visto virtual friends que postean autorretratos de sus pies en alguna bonita playa, otros presumen de su mega fiesta de cumpleaños subiendo ochenta imágenes. Están los que suben fotografías de sus recién nacidos, de sus niños que dan los primeros pasos, su primer moco, sus primeros dientes, su primera picadura de mosquito, ¡su primera cagada! Es raro, estos post con niños como protagonistas suelen tener muchísimos “me gusta”, mientras alguna noticia interesante, yo qué sé, “bajan los impuestos” por ejemplo, puede llegar como máximo a unas veinte. Ah, por cierto, Debería haber un botón del “NO me gusta”.

En fin, en el Caralibro todos se creen útiles e indispensables para este mundo, han encontrado su misión terrenal, publicar alguna entrada para luego esperar ansioso a que suban los “me gusta”. El Caralibro es un instrumento de control sobre las masas, es un ojo del gran hermano sobre nuestras vidas totalmente controladas, es el arma para la extinción del Homo Sapiens, es el comienzo de la era tecnológica, es el bautismo del Homo Tecnológicus, que no sabrá cocinarse un huevo frito.

Yo también estoy atrapado como mosca en la telaraña de esta red social, ¿qué hay de malo? Entro una vez al día.

¿Por qué lo hago? Debería pararme a pensar en ello, pero, como decía Chinaski, “¿qué saca un hombre de pensar? ¡Solo problemas desde luego!”

Lo hago para alimentar mi ego personal, como todos, desde luego. Yo también soy una oveja que bala al unísono en la coral del corral, pero no voy a postear las fotos de la ecografía, o del lugar donde he cenado. Ah, por cierto, soy una oveja negra.

El otro día hice un experimento, quería saber si se podían hacer amigos fuera del Caralibro. Entonces salí a la calle gritándole a la gente lo que pensaba, lo que había comido, lo que hice y lo que haría. Escuchaba lo que decían, les chillaba: “¡me gusta!” y les pedía que me siguieran. Después de unas horas tenía tres seguidores: dos policías y un psiquiatra.

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